viernes, 1 de enero de 2010

Donde viven los monstruos. Que cada cual mire dentro de sí mismo


Estados Unidos. 2009 (Where the wild things are)

Hay un momento en la infancia en el que las cosas dejan de funcionar por arte de magia. La inocencia se pierde lentamente para dejar poco a poco lugar a los sentimientos de soledad y rabia.
Max se encuentra en ese periodo de su vida. El niño desborda imaginación y no puede soportar la falta de interés por parte de su familia. Es entonces, cuando se escapa al lugar donde viven los monstruos para hacer el salvaje sin problemas.
Al principio, se convierte en su rey y disfruta de la sensación de libertad que consigue, pero el mundo de los monstruos no es tan diferente al de los humanos y Max se da cuenta de que no se puede huir de uno mismo.
La película de Spike Jonze está inspirada en un viejo cuento para niños escrito por Maurice Sendak, del que muchos recordarán su singular iconografía. Esta atmósfera ha sido transferida al largometraje, logrando monstruos que asustan o enternecen, según el momento, en una dualidad tan clara que nos recuerda a la de cualquier ser humano; y es que todos nosotros guardamos un monstruo dentro y nos dejamos llevar por la ira, la envidia, la violencia... Sin quererlo, acabamos haciéndonos sufrir unos a otros y por mucho que busquemos que el orden se imponga, nadie puede evitar el caos que nos vapulea de vez en cuando.
La historia se vuelve lenta en ocasiones, sobre todo al inicio, pero la interpretación del jovencísimo Max Records es casi perfecta y los monstruos están muy bien logrados, ya que no pierden la fidelidad a las ilustraciones originales.
En definitiva, es un cuento para niños que llegará a aburrir a los niños. Se salva la recreación de un ambiente inspirado por una imaginación infantil apabullante y un mensaje que da que pensar mucho más allá de lo que a primera vista aparenta.