sábado, 26 de diciembre de 2009

Avatar. Alter Ego futurista


Estados Unidos. 2009

No sé porque algunos insisten en evitar spoilers en esta película. No puede haber spoilers. Simplemente, es imposible. Avatar es una fábula de la que ya conoces el final. Los buenos, son muy buenos; los malos, muy malos y la historia ya la has escuchado cientos de veces desde diferentes perspectivas.
Muchos argumentarán que se trata de un festival inacabable de tecnología y efectos
sorprendentes y que en esto, la obra de James Cameron va sobrada, es alucinante, te deja sin palabras. Bien, es cierto, y por ello merece la pena ir a verla. Sin embargo, no puedo evitar recordar la trilogía del Señor de los Anillos y establecer comparaciones. La maestría técnica aunada con el talento imaginativo de Tolkien produce resultados sublimes. A su lado, los guionistas de Avatar (El mísmisimo Director, en este caso) no pueden nada más que darme risa.
Está bien. Ni es un documental, ni se trata de cine de ensayo, pero... ¿No podían haber logrado un relato un pelín más complejo dado que se trataba de la película más cara de la historia del cine? ¿Desde cuándo la forma debe predominar al fondo? Para mí, contemplarlo de esta manera no es otra cosa sino decepcionante.
Los diálogos derrochan moralina americana en un discurso que recuerda la estética de la factoría Disney. De hecho, al poco tiempo de que empezara el largometraje no pude evitar evocar a la esbelta Pocahontas y su amado forastero John Smith. Incluso Pocahontas tiene más mérito en lo que al guión refiere puesto que se decidieron a darle un final atípico e impredecible, alejado completamente de lo que nos ofrecen los cuentos de hadas.
Alguien me decía que lo que nos vendían era un discurso de Al Gore y es bien cierto. El mensaje es ecologista y antibelicista, muy digno en su esencia, pero carente de toda complejidad y reflexión en el modo en el que se nos presenta.
Ahora que estoy llegando al final, me doy cuenta de que mis palabras suenan demasiado duras, y tal vez sea cierto. Hay que ir al cine, y hay que verla. El espectador no se sentirá estafado y pensará que ha hecho bien comprando su entrada. También sentirá que esa historia ya se la han contado antes y no puedo alejar la idea de que la producción más cara de la historia merecía un esfuerzo mayor. Un guión más complejo sí la habría convertido en una verdadera obra maestra y no se quedaría en la traca de fuegos artificiales que al fin y al cabo, es.

domingo, 25 de octubre de 2009

Ágora. Al encuentro de la razón


España. 2009

Ágora es un largometraje que antes de ser visto ya ha conseguido crearte expectativas. En mi caso, varias opiniones diferentes me hacían esperar una historia lineal, repleta de infinitas e inteligentes reflexiones filosóficas. No lo encontré, pero tampoco encontré una decepción.
Ágora trata sobre la vida de Hipatia, a quién su padre crió libre para que su único amante fuera el conocimiento. Hipatia dedica su vida a dar clases a sus discípulos, con los que se cuestiona las verdades humanas y lo que existe más allá de las estrellas.
Mientras tanto, el creciente movimiento cristiano se mueve hacia el fundamentalismo y la intolerancia, exigiendo la aniquilación de los otros tipos de culto que conviven en el Imperio. La creciente tensión llevará la guerra a las calles y provocará la destrucción del tesoro de la Biblioteca de Alejandría.
Hipatia aparece ante nosotros como una mujer apasionada y a la vez racional. Le obsesiona obtener la respuesta a una teoría heliocéntrica que no acaba de llegar a definir del todo. En su búsqueda del conocimiento, rechaza tanto el amor de su alumno Orestes como el de su esclavo Davo.
Hay tres cosas que se echan en falta en Ágora. La primera es una profundización en los razonamientos filosóficos de Hipatia. Aunque se sabe poco de aquella intelectual antigua, Amenábar introduce diálogos comprensibles para párvulos que difícilmente podrían corresponderse con los de la maestra. También existe poca variedad en las localizaciones. Cierto es que la construcción de decorados se ha realizado de manera sublime, pero la magia de Alejandría sólo era capaz de evocarse realmente mostrando algo más de aquel mundo antiguo que queda ahora tan lejano. Y por último, la simplicidad del guión, que podría haberse visto aderezado con un poco más de acción y conflicto en la trama.
Aún así, Rachel Weisz está perfecta y en general, la interpretación de todos los actores es bastante creíble, destacando la de Oscar Isaac, en el papel del prefecto Orestes.
Ágora deja buen sabor de boca, el que puede dejar cualquier producción bien hecha. Es capaz de transportarnos a la magia del pasado con una perfección incuestionable en la manera de ser rodada, pero al final, llegas a sentir que le faltaba algo. Es difícil establecer una comparación en la filmografía de Amenábar ya que cada película tiene una identidad propia muy distinta de las otras, pero desde mi modesta opinión, Ágora es la menos lograda y lo es porque la forma prevaleció al fondo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Gomorra. Vidas paralelas en la ciudad de la perdición



Italia. 2008

Gomorra es la versión cinematográfica de Mateo Garrone, de la novela homónima escrita por Roberto Saviano.
Es fácil adivinar el juego de palabras entre la camorra italiana y la maldita ciudad bíblica de Gomorra. Para introducirnos en la realidad napolitana, Garrone se sirve de varias historias entrelazadas, diferentes visiones de una realidad pervertida y contaminada: Un adolescente que quiere trabajar para la mafia, dos inconscientes que juegan a querer ser poderosos, un sastre explotado que busca mejor fortuna, un cobrador temeroso, un joven con escrúpulos que no quiere vender su alma al diablo...
Son historias distintas, pero con algo en común, su relación con el imperio mafioso.
La vida diaria se ve teñida de sangre con la normalidad con la que amanece y anochece. Algunos aceptan su futuro con resignación, otros se crecen, inmunes al devenir del destino, unos se asustan, otros se rebelan...
Garrone ha querido dotar a su obra de un realismo documental que no siempre consigue.
A veces, el ritmo de la trama resulta pesado, otras veces, la actuación de algunos protagonistas, no del todo convincente.
Aún así, existen momentos lúcidos en la película, en los que el infierno de la camorra se expresa desnudo, con una normalidad apabullante. El horror de una guerra silenciada en la que se vive sin protestar, aunque algunos no lo acepten.
Garrone muestra y denuncia, con mayor o menor éxito, para que el Gobierno de un malogrado Berlusconi, ponga medidas, si quiere y si puede ver otra realidad distinta de las fiestas que frecuenta.

lunes, 31 de agosto de 2009

Revolutionary Road. Senda de desgracias.


USA. 2008

Revolutionary Road es la calle donde el matrimonio Wheeler decidió establecer su hogar.
Cuando se conocieron, ambos compartían el sueño de llevar una vida diferente, lejos de la mediocridad y la rutina del resto del mundo.
April, encarnada en Kate Winslet, aspiraba a afianzar su carrera de actriz tras terminar sus estudios de arte dramático; mientras que Frank (Leonardo Di Caprio) desbordaba optimismo y ganas de vivir.
Pronto los años muestran que la vida nada tiene que ver con nuestros planes. Tras el nacimiento de sus dos hijos, April frustra su carrera y se ve a sí misma convertida en un ama de casa más. Frank, por su parte, termina desempeñando un oficio de empleado en la misma empresa en la que su padre había trabajado toda su vida.
Las repetidas discusiones empujan a Frank a tener una aventura, mientras que April sigue imaginando una vida mejor lejos de Revolutionary Road. Con la esperanza de cambiar de rumbo, April convence a Frank para que se trasladen a París a empezar de nuevo y poder recuperar el espíritu que una vez tuvieron. El cambio de planes logra entusiasmar a la pareja y por un momento parecen capaces de recuperar el amor que ya creían perdido. Sin embargo, las cosas se complican cuando a Frank le ofrecen una promoción dentro de la compañía.
Tras once años de espera, Sam Mendes consigue juntar en la misma producción a Kate Winslet y Leonardo Di Caprio, los inolvidables enamorados del Titanic.
En su día, se valoró más la interpretación de la británica, por lo que en esta segunda ocasión, Di Caprio ha dado lo mejor de sí mismo, consiguiendo llenar de matices la evolución emocional de un Frank incapaz de ver venir las consecuencias de la desilusión. El personaje de April, por otro lado, navega por sentimientos tan distintos como el amor, la decepción, la rabia y la indiferencia y Kate Winslet sabe darle como nadie esa profundidad psicológica que, en este tipo de obra, resulta imprescindible.
Destaca también la actuación de Michael Shannon como hijo de los vecinos, recién salido de un sanatorio mental, pero que aún así, es el único capaz de ver la podredumbre debajo de toda esa apariencia de normalidad.
Revolutionary Road es una historia amarga de desamor y falta de esperanza sustentada por unos personajes sin fisuras y llenos de credibilidad. Obligatoria para cualquiera a quién les gusten las buenas historias, más cercanas a la literatura y más lejanas al cine de acción.

jueves, 6 de agosto de 2009

Déjame entrar. Pacto de sangre


Suecia. 2008.

"Déjame entrar" es una narración poética de la amistad que surge entre un niño y una pequeña vampiresa. Dirigida por el sueco Tomas Alfredson, está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist y la película conserva cierto carácter literario.
Óscar es un niño sensible que vive con su madre a las afueras de Estocolmo. Tiene problemas de acoso en la escuela, donde algunos compañeros de clase se dedican a hacerle la vida imposible. En secreto, fantasea con vengarse y ser capaz de plantarles cara, pero en la vida real no se atreve a hacerlo. Una noche, conoce a Eli, su misteriosa vecina. Eli es una niña de su edad que huele raro y sólo sale por las noches. Entre ellos surge una complicidad especial. Eli parece ser la única que le ayuda y comprende, pero la pequeña necesita saciar su hambre de sangre humana con cierta regularidad y los problemas no tardan en llegar al vecindario.
La condición de vampiro de Eli no impide que la amistad entre ellos crezca y se acaben enamorando. Con la ayuda de Eli, Óscar consigue enfrentarse a sus miedos e inseguridades. Por su parte, Eli encuentra a su primer amigo de verdad en muchos años.
"Déjame entrar" es una historia de vampiros diferente. Se olvida la estética gótica de las narraciones de este tipo, para recurrir a un lenguaje poético teñido de blanco y rojo. Es un delicioso cuento de hadas en el que los protagonistas son dos niños distintos al resto, cada uno a su manera, que plantan cara al mundo apoyándose en su amistad.

miércoles, 5 de agosto de 2009

The visitor. Segundas oportunidades


USA. 2007

Con The visitor, Thomas McCarthy nos invita a adentrarnos en una historia de amistad, supervivencia y segundas oportunidades.
Walter Vale es un profesor universitario que ha perdido la ilusión. Vive una existencia rutinaria y monótona en la que se deja llevar por la abulia. Un repentino e inevitable viaje a Nueva York provocará un cambio de perspectiva en su vida.
Al llegar a su apartamento de Manhattan descubre que un matrimonio de inmigrantes se ha instalado allí, víctima de una estafa inmobiliaria. Tras el desconcierto inicial, se subsana el error y la pareja decide marcharse, pero Walter les ofrece alojamiento hasta que encuentren dónde mudarse.
Los días que Walter convive con la joven pareja despiertan en él facetas que habían permanecido ocultas. Tarek, de origen sirio, le enseña a tocar el yembé y con los ritmos africanos, Vale descubre su verdadera pasión por la música. Cuando la amistad entre ellos empieza a ser más sólida, Tarek es detenido por la policía y le retienen por estar en situación ilegal. Es entonces cuando Vale encuentra una verdadera razón por la que luchar y pone todos los medios a su alcance para evitar una situación que él considera injusta.
Mouna, la madre de Tarek, se muda a Nueva York para estar cerca de su hijo y Walter se implica al cien por cien en su causa y termina finalmente, recuperando la ilusión del amor con Mouna.
The visitor trata de esa segunda oportunidad que busca un inmigrante en otro país. De todos los planes e ilusiones que mete en la maleta, de poner buena cara al mal tiempo, de viajar. También es la segunda oportunidad de los que vuelven a enamorarse, a recuperar la ilusión, a hacer amigos, a apasionarse. Es un canto optimista a la lucha por la supervivencia con el posterior jarro de agua fría que conllevan las taras de una sociedad capitalista mal estructurada y llena de fallos, en la que el reparto de la riqueza sigue siendo un punto de conflicto.
La historia está construida de forma impecable. Destaca la presencia de Richard Jenkins en el papel protagonista. Acostumbrados a verle en roles secundarios, The visitor nos muestra a un Jenkins sobresaliente, que sabe hablar con la mirada y meterse en la piel de un hombre corriente que recupera la ilusión por vivir. Correctísima también Hiam Abbass en el papel de Mouna, como madre sabia y resignada.
A través de sus ilusiones recuperadas nos recuerdan que la sociedad del bienestar no es tan perfecta como nos la vendieron y que el sueño americano no está al alcance de todos.

The Reader. Carente de hipocresías


USA. 2008

La recientemente oscarizada Kate Winslet merece, sin lugar a dudas, tal honor, por el papel que magistralmente va construyendo en la película que nos ocupa.
La historia transcurre en la Alemania nazi, cuando el joven Michael Berg, interpretado por David Kross, se siente enfermo por la calle. Hannah Schmitz (Kate Winslet), una mujer de mediana edad, le ayuda a limpiarse el vómito y le acompaña hasta su casa, donde tiene que pasar meses de reposo hasta que está completamente recuperado. Es entonces cuando el joven decide acercarse a agradecer a Hannah su ayuda y los dos inician una tórrida historia en la que la pasión sexual y el ideal romántico se entretejen en una complicada relación que no es aceptada socialmente. Hannah disfruta pidiéndole a Michael que le lea fragmentos de los libros que él estudia en clase. Los dos se ven subyugados por una pasión irracional y sin futuro, y tras varios episodios de celos y una nueva oferta laboral, Hannah desaparece repentinamente sin decir adiós.
Años más tarde, Michael es estudiante de Derecho y se reencuentra con Hannah al asistir a unos juicios como oyente. Ésta va a ser juzgada, debido a que en el pasado trabajó en Auschwitz, para las SS. Michael se enfrenta a una inquietante desazón motivada por la acumulación de sentimientos contradictorios. Por un lado, sigue apreciando a Hannah, que es la única sincera entre las varias acusadas nazis, pero por otro lado, no puede asimilar los hechos de los que ella es responsable. Ante él se plantea un dilema que le causara innumerables quebraderos de cabeza y marcará para siempre el futuro de ambos.
La trama se desarrolla lenta pero consistente, con varios saltos en el tiempo que pueden desorientar al espectador. Esta lentitud argumental es la que permite la creación de personajes bien construidos con caracteres complicados y emociones creíbles.
Hannah Schmitz es un personaje lleno de matices que hubiera resultado demasiado simple en manos de otra actriz, pero la británica le saca todo el jugo a la compleja carcelera y aún siendo terrible, la convierte en humana ante los ojos del espectador. David Kross, por su parte, realiza una transición más que convincente del enamorado quinceañero al atormentado universitario, desbordando naturalidad en cada minuto del largometraje. El toque final viene de la mano de un Ralph Fiennes, que como siempre, realiza una interpretación impecable de un Michael Berg adulto.
Pero más allá del excelente trabajo actoral, lo mejor de la cinta es la osadía a tratar desde un punto de vista carente de moralina dos cuestiones ya de por sí polémicas: Las relaciones de una adulta con un adolescente y la responsabilidad individual en los crímenes del holocausto nazi. Sólo por este cambio de perspectiva, merece la pena ser vista.

Up! Pixar llega a lo más alto


USA. 2009

La aventura de Disney con Píxar sigue dando buenos frutos. Desde que el gigante de la animación comprara a los genios del 3D en 2006, la política de aunar guiones inteligentes, personajes sólidos y efectos espectaculares permanece vigente.
Ya dejaron boquiabiertos a los telespectadores con Wall-E, en la que la historia de amor entre dos robots llegó a enternecer a grandes y mayores. Ahora Pixar se apoya en un guión más desarrollado, con personajes más complejos y una estructura bien definida.
Carl Fredicksen es un anciano que conoció a su mujer en la niñez, cuando los dos jugaban a ser intrépidos exploradores. En aquellos años, el pequeño Fredicksen le prometió a Ellie, su compañera de aventuras, que le llevaría algún día a las Cataratas Paraíso y allí construirían su casa. Pero los años pasan y los niños crecen, se enamoran, se casan y comparten una vida feliz en Estados Unidos, abandonando el sueño de Suramérica. Cuando Ellie muere siendo una adorable anciana, Fredicksen decide cumplir su promesa y llevar el hogar de ambos al lugar con el que siempre soñaron. En esta aventura le acompañara Russell, un pequeño "boy scout" que pese a ser inoportuno en ocasiones, acabará llegando a conmover al anciano.
La historia se desarrolla con un ritmo trepidante, combinando los guiños de humor con una veracidad indiscutible en la lectura de emociones. Una auténtica obra maestra. Posiblemente, la apuesta de Píxar más volcada en el público adulto, aunque apta sin dudas, para los más pequeños. Una pequeña joya de 99 minutos para toda la familia