Italia. 2008
Gomorra es la versión cinematográfica de Mateo Garrone, de la novela homónima escrita por Roberto Saviano.
Es fácil adivinar el juego de palabras entre la camorra italiana y la maldita ciudad bíblica de Gomorra. Para introducirnos en la realidad napolitana, Garrone se sirve de varias historias entrelazadas, diferentes visiones de una realidad pervertida y contaminada: Un adolescente que quiere trabajar para la mafia, dos inconscientes que juegan a querer ser poderosos, un sastre explotado que busca mejor fortuna, un cobrador temeroso, un joven con escrúpulos que no quiere vender su alma al diablo...
Son historias distintas, pero con algo en común, su relación con el imperio mafioso.
La vida diaria se ve teñida de sangre con la normalidad con la que amanece y anochece. Algunos aceptan su futuro con resignación, otros se crecen, inmunes al devenir del destino, unos se asustan, otros se rebelan...
Garrone ha querido dotar a su obra de un realismo documental que no siempre consigue.
A veces, el ritmo de la trama resulta pesado, otras veces, la actuación de algunos protagonistas, no del todo convincente.
Aún así, existen momentos lúcidos en la película, en los que el infierno de la camorra se expresa desnudo, con una normalidad apabullante. El horror de una guerra silenciada en la que se vive sin protestar, aunque algunos no lo acepten.
Garrone muestra y denuncia, con mayor o menor éxito, para que el Gobierno de un malogrado Berlusconi, ponga medidas, si quiere y si puede ver otra realidad distinta de las fiestas que frecuenta.
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