lunes, 31 de agosto de 2009

Revolutionary Road. Senda de desgracias.


USA. 2008

Revolutionary Road es la calle donde el matrimonio Wheeler decidió establecer su hogar.
Cuando se conocieron, ambos compartían el sueño de llevar una vida diferente, lejos de la mediocridad y la rutina del resto del mundo.
April, encarnada en Kate Winslet, aspiraba a afianzar su carrera de actriz tras terminar sus estudios de arte dramático; mientras que Frank (Leonardo Di Caprio) desbordaba optimismo y ganas de vivir.
Pronto los años muestran que la vida nada tiene que ver con nuestros planes. Tras el nacimiento de sus dos hijos, April frustra su carrera y se ve a sí misma convertida en un ama de casa más. Frank, por su parte, termina desempeñando un oficio de empleado en la misma empresa en la que su padre había trabajado toda su vida.
Las repetidas discusiones empujan a Frank a tener una aventura, mientras que April sigue imaginando una vida mejor lejos de Revolutionary Road. Con la esperanza de cambiar de rumbo, April convence a Frank para que se trasladen a París a empezar de nuevo y poder recuperar el espíritu que una vez tuvieron. El cambio de planes logra entusiasmar a la pareja y por un momento parecen capaces de recuperar el amor que ya creían perdido. Sin embargo, las cosas se complican cuando a Frank le ofrecen una promoción dentro de la compañía.
Tras once años de espera, Sam Mendes consigue juntar en la misma producción a Kate Winslet y Leonardo Di Caprio, los inolvidables enamorados del Titanic.
En su día, se valoró más la interpretación de la británica, por lo que en esta segunda ocasión, Di Caprio ha dado lo mejor de sí mismo, consiguiendo llenar de matices la evolución emocional de un Frank incapaz de ver venir las consecuencias de la desilusión. El personaje de April, por otro lado, navega por sentimientos tan distintos como el amor, la decepción, la rabia y la indiferencia y Kate Winslet sabe darle como nadie esa profundidad psicológica que, en este tipo de obra, resulta imprescindible.
Destaca también la actuación de Michael Shannon como hijo de los vecinos, recién salido de un sanatorio mental, pero que aún así, es el único capaz de ver la podredumbre debajo de toda esa apariencia de normalidad.
Revolutionary Road es una historia amarga de desamor y falta de esperanza sustentada por unos personajes sin fisuras y llenos de credibilidad. Obligatoria para cualquiera a quién les gusten las buenas historias, más cercanas a la literatura y más lejanas al cine de acción.

jueves, 6 de agosto de 2009

Déjame entrar. Pacto de sangre


Suecia. 2008.

"Déjame entrar" es una narración poética de la amistad que surge entre un niño y una pequeña vampiresa. Dirigida por el sueco Tomas Alfredson, está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist y la película conserva cierto carácter literario.
Óscar es un niño sensible que vive con su madre a las afueras de Estocolmo. Tiene problemas de acoso en la escuela, donde algunos compañeros de clase se dedican a hacerle la vida imposible. En secreto, fantasea con vengarse y ser capaz de plantarles cara, pero en la vida real no se atreve a hacerlo. Una noche, conoce a Eli, su misteriosa vecina. Eli es una niña de su edad que huele raro y sólo sale por las noches. Entre ellos surge una complicidad especial. Eli parece ser la única que le ayuda y comprende, pero la pequeña necesita saciar su hambre de sangre humana con cierta regularidad y los problemas no tardan en llegar al vecindario.
La condición de vampiro de Eli no impide que la amistad entre ellos crezca y se acaben enamorando. Con la ayuda de Eli, Óscar consigue enfrentarse a sus miedos e inseguridades. Por su parte, Eli encuentra a su primer amigo de verdad en muchos años.
"Déjame entrar" es una historia de vampiros diferente. Se olvida la estética gótica de las narraciones de este tipo, para recurrir a un lenguaje poético teñido de blanco y rojo. Es un delicioso cuento de hadas en el que los protagonistas son dos niños distintos al resto, cada uno a su manera, que plantan cara al mundo apoyándose en su amistad.

miércoles, 5 de agosto de 2009

The visitor. Segundas oportunidades


USA. 2007

Con The visitor, Thomas McCarthy nos invita a adentrarnos en una historia de amistad, supervivencia y segundas oportunidades.
Walter Vale es un profesor universitario que ha perdido la ilusión. Vive una existencia rutinaria y monótona en la que se deja llevar por la abulia. Un repentino e inevitable viaje a Nueva York provocará un cambio de perspectiva en su vida.
Al llegar a su apartamento de Manhattan descubre que un matrimonio de inmigrantes se ha instalado allí, víctima de una estafa inmobiliaria. Tras el desconcierto inicial, se subsana el error y la pareja decide marcharse, pero Walter les ofrece alojamiento hasta que encuentren dónde mudarse.
Los días que Walter convive con la joven pareja despiertan en él facetas que habían permanecido ocultas. Tarek, de origen sirio, le enseña a tocar el yembé y con los ritmos africanos, Vale descubre su verdadera pasión por la música. Cuando la amistad entre ellos empieza a ser más sólida, Tarek es detenido por la policía y le retienen por estar en situación ilegal. Es entonces cuando Vale encuentra una verdadera razón por la que luchar y pone todos los medios a su alcance para evitar una situación que él considera injusta.
Mouna, la madre de Tarek, se muda a Nueva York para estar cerca de su hijo y Walter se implica al cien por cien en su causa y termina finalmente, recuperando la ilusión del amor con Mouna.
The visitor trata de esa segunda oportunidad que busca un inmigrante en otro país. De todos los planes e ilusiones que mete en la maleta, de poner buena cara al mal tiempo, de viajar. También es la segunda oportunidad de los que vuelven a enamorarse, a recuperar la ilusión, a hacer amigos, a apasionarse. Es un canto optimista a la lucha por la supervivencia con el posterior jarro de agua fría que conllevan las taras de una sociedad capitalista mal estructurada y llena de fallos, en la que el reparto de la riqueza sigue siendo un punto de conflicto.
La historia está construida de forma impecable. Destaca la presencia de Richard Jenkins en el papel protagonista. Acostumbrados a verle en roles secundarios, The visitor nos muestra a un Jenkins sobresaliente, que sabe hablar con la mirada y meterse en la piel de un hombre corriente que recupera la ilusión por vivir. Correctísima también Hiam Abbass en el papel de Mouna, como madre sabia y resignada.
A través de sus ilusiones recuperadas nos recuerdan que la sociedad del bienestar no es tan perfecta como nos la vendieron y que el sueño americano no está al alcance de todos.

The Reader. Carente de hipocresías


USA. 2008

La recientemente oscarizada Kate Winslet merece, sin lugar a dudas, tal honor, por el papel que magistralmente va construyendo en la película que nos ocupa.
La historia transcurre en la Alemania nazi, cuando el joven Michael Berg, interpretado por David Kross, se siente enfermo por la calle. Hannah Schmitz (Kate Winslet), una mujer de mediana edad, le ayuda a limpiarse el vómito y le acompaña hasta su casa, donde tiene que pasar meses de reposo hasta que está completamente recuperado. Es entonces cuando el joven decide acercarse a agradecer a Hannah su ayuda y los dos inician una tórrida historia en la que la pasión sexual y el ideal romántico se entretejen en una complicada relación que no es aceptada socialmente. Hannah disfruta pidiéndole a Michael que le lea fragmentos de los libros que él estudia en clase. Los dos se ven subyugados por una pasión irracional y sin futuro, y tras varios episodios de celos y una nueva oferta laboral, Hannah desaparece repentinamente sin decir adiós.
Años más tarde, Michael es estudiante de Derecho y se reencuentra con Hannah al asistir a unos juicios como oyente. Ésta va a ser juzgada, debido a que en el pasado trabajó en Auschwitz, para las SS. Michael se enfrenta a una inquietante desazón motivada por la acumulación de sentimientos contradictorios. Por un lado, sigue apreciando a Hannah, que es la única sincera entre las varias acusadas nazis, pero por otro lado, no puede asimilar los hechos de los que ella es responsable. Ante él se plantea un dilema que le causara innumerables quebraderos de cabeza y marcará para siempre el futuro de ambos.
La trama se desarrolla lenta pero consistente, con varios saltos en el tiempo que pueden desorientar al espectador. Esta lentitud argumental es la que permite la creación de personajes bien construidos con caracteres complicados y emociones creíbles.
Hannah Schmitz es un personaje lleno de matices que hubiera resultado demasiado simple en manos de otra actriz, pero la británica le saca todo el jugo a la compleja carcelera y aún siendo terrible, la convierte en humana ante los ojos del espectador. David Kross, por su parte, realiza una transición más que convincente del enamorado quinceañero al atormentado universitario, desbordando naturalidad en cada minuto del largometraje. El toque final viene de la mano de un Ralph Fiennes, que como siempre, realiza una interpretación impecable de un Michael Berg adulto.
Pero más allá del excelente trabajo actoral, lo mejor de la cinta es la osadía a tratar desde un punto de vista carente de moralina dos cuestiones ya de por sí polémicas: Las relaciones de una adulta con un adolescente y la responsabilidad individual en los crímenes del holocausto nazi. Sólo por este cambio de perspectiva, merece la pena ser vista.

Up! Pixar llega a lo más alto


USA. 2009

La aventura de Disney con Píxar sigue dando buenos frutos. Desde que el gigante de la animación comprara a los genios del 3D en 2006, la política de aunar guiones inteligentes, personajes sólidos y efectos espectaculares permanece vigente.
Ya dejaron boquiabiertos a los telespectadores con Wall-E, en la que la historia de amor entre dos robots llegó a enternecer a grandes y mayores. Ahora Pixar se apoya en un guión más desarrollado, con personajes más complejos y una estructura bien definida.
Carl Fredicksen es un anciano que conoció a su mujer en la niñez, cuando los dos jugaban a ser intrépidos exploradores. En aquellos años, el pequeño Fredicksen le prometió a Ellie, su compañera de aventuras, que le llevaría algún día a las Cataratas Paraíso y allí construirían su casa. Pero los años pasan y los niños crecen, se enamoran, se casan y comparten una vida feliz en Estados Unidos, abandonando el sueño de Suramérica. Cuando Ellie muere siendo una adorable anciana, Fredicksen decide cumplir su promesa y llevar el hogar de ambos al lugar con el que siempre soñaron. En esta aventura le acompañara Russell, un pequeño "boy scout" que pese a ser inoportuno en ocasiones, acabará llegando a conmover al anciano.
La historia se desarrolla con un ritmo trepidante, combinando los guiños de humor con una veracidad indiscutible en la lectura de emociones. Una auténtica obra maestra. Posiblemente, la apuesta de Píxar más volcada en el público adulto, aunque apta sin dudas, para los más pequeños. Una pequeña joya de 99 minutos para toda la familia