
USA. 2008
Revolutionary Road es la calle donde el matrimonio Wheeler decidió establecer su hogar.
Cuando se conocieron, ambos compartían el sueño de llevar una vida diferente, lejos de la mediocridad y la rutina del resto del mundo.
April, encarnada en Kate Winslet, aspiraba a afianzar su carrera de actriz tras terminar sus estudios de arte dramático; mientras que Frank (Leonardo Di Caprio) desbordaba optimismo y ganas de vivir.
Pronto los años muestran que la vida nada tiene que ver con nuestros planes. Tras el nacimiento de sus dos hijos, April frustra su carrera y se ve a sí misma convertida en un ama de casa más. Frank, por su parte, termina desempeñando un oficio de empleado en la misma empresa en la que su padre había trabajado toda su vida.
Las repetidas discusiones empujan a Frank a tener una aventura, mientras que April sigue imaginando una vida mejor lejos de Revolutionary Road. Con la esperanza de cambiar de rumbo, April convence a Frank para que se trasladen a París a empezar de nuevo y poder recuperar el espíritu que una vez tuvieron. El cambio de planes logra entusiasmar a la pareja y por un momento parecen capaces de recuperar el amor que ya creían perdido. Sin embargo, las cosas se complican cuando a Frank le ofrecen una promoción dentro de la compañía.
Tras once años de espera, Sam Mendes consigue juntar en la misma producción a Kate Winslet y Leonardo Di Caprio, los inolvidables enamorados del Titanic.
En su día, se valoró más la interpretación de la británica, por lo que en esta segunda ocasión, Di Caprio ha dado lo mejor de sí mismo, consiguiendo llenar de matices la evolución emocional de un Frank incapaz de ver venir las consecuencias de la desilusión. El personaje de April, por otro lado, navega por sentimientos tan distintos como el amor, la decepción, la rabia y la indiferencia y Kate Winslet sabe darle como nadie esa profundidad psicológica que, en este tipo de obra, resulta imprescindible.
Destaca también la actuación de Michael Shannon como hijo de los vecinos, recién salido de un sanatorio mental, pero que aún así, es el único capaz de ver la podredumbre debajo de toda esa apariencia de normalidad.
Revolutionary Road es una historia amarga de desamor y falta de esperanza sustentada por unos personajes sin fisuras y llenos de credibilidad. Obligatoria para cualquiera a quién les gusten las buenas historias, más cercanas a la literatura y más lejanas al cine de acción.



