miércoles, 5 de agosto de 2009

The visitor. Segundas oportunidades


USA. 2007

Con The visitor, Thomas McCarthy nos invita a adentrarnos en una historia de amistad, supervivencia y segundas oportunidades.
Walter Vale es un profesor universitario que ha perdido la ilusión. Vive una existencia rutinaria y monótona en la que se deja llevar por la abulia. Un repentino e inevitable viaje a Nueva York provocará un cambio de perspectiva en su vida.
Al llegar a su apartamento de Manhattan descubre que un matrimonio de inmigrantes se ha instalado allí, víctima de una estafa inmobiliaria. Tras el desconcierto inicial, se subsana el error y la pareja decide marcharse, pero Walter les ofrece alojamiento hasta que encuentren dónde mudarse.
Los días que Walter convive con la joven pareja despiertan en él facetas que habían permanecido ocultas. Tarek, de origen sirio, le enseña a tocar el yembé y con los ritmos africanos, Vale descubre su verdadera pasión por la música. Cuando la amistad entre ellos empieza a ser más sólida, Tarek es detenido por la policía y le retienen por estar en situación ilegal. Es entonces cuando Vale encuentra una verdadera razón por la que luchar y pone todos los medios a su alcance para evitar una situación que él considera injusta.
Mouna, la madre de Tarek, se muda a Nueva York para estar cerca de su hijo y Walter se implica al cien por cien en su causa y termina finalmente, recuperando la ilusión del amor con Mouna.
The visitor trata de esa segunda oportunidad que busca un inmigrante en otro país. De todos los planes e ilusiones que mete en la maleta, de poner buena cara al mal tiempo, de viajar. También es la segunda oportunidad de los que vuelven a enamorarse, a recuperar la ilusión, a hacer amigos, a apasionarse. Es un canto optimista a la lucha por la supervivencia con el posterior jarro de agua fría que conllevan las taras de una sociedad capitalista mal estructurada y llena de fallos, en la que el reparto de la riqueza sigue siendo un punto de conflicto.
La historia está construida de forma impecable. Destaca la presencia de Richard Jenkins en el papel protagonista. Acostumbrados a verle en roles secundarios, The visitor nos muestra a un Jenkins sobresaliente, que sabe hablar con la mirada y meterse en la piel de un hombre corriente que recupera la ilusión por vivir. Correctísima también Hiam Abbass en el papel de Mouna, como madre sabia y resignada.
A través de sus ilusiones recuperadas nos recuerdan que la sociedad del bienestar no es tan perfecta como nos la vendieron y que el sueño americano no está al alcance de todos.

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