jueves, 8 de diciembre de 2011

Un método peligroso. Los inicios del psicoanálisis

USA. 2011

Las ganas de ver "Un método peligroso" no me faltaban. El cine de David Cronenberg me convence, me encanta Vigo Mortessen cuando trabaja con él y admiro a Keira Knightley desde hace años, pero además de estas tres razones, me apasiona el psicoanálisis. Creo que Freud es una de esas grandes mentes capaces de marcar para siempre la sociedad en la que viven y fijar un punto de inflexión. Y aunque ahora sus teorías sean criticadas y denostadas desde innumerables puntos de vista, su pensamiento osado y revelador me seduce, llevándome al punto de querer analizar cada sueño que tengo.

Sin embargo, con un "Método peligroso" he sentido un poco lo que experimenté al ver "Ágora". Si de esta última esperaba una inmersión en las profundidades más recónditas de la Filosofía, con "Un método peligroso" tenía un apetito insaciable del psicoanálisis más puro. Y hambrienta me he quedado, como hambrienta me dejó "Ágora".

El guión trata de ser fiel a la historia, que se centra en el triángulo de relaciones que se crea entre el Doctor Jung, su paciente Sabina Spielrein y su admirado Sigmund Freud.
Pese a que las interpretaciones de los tres protagonistas son casi sublimes (los ataques psicóticos de Keira Knightley consiguen ese estado de claustrofobia y angustia que se les podía pedir) hay algo en ellos que no me los deja percibir como personajes completos. De Sabina sé que es desequilibrada y apasionada, de Jung que es débil e hipócrita, de Freud que es maduro y sabio. Pero... ¿son sólo eso? Algo no me deja llegar a conocerles del todo, a averiguar por qué son así, qué pueden sentir, cómo reaccionarían en otras circunstancias. Buscaba bucear en su inconsciente y me quedé en la superficie de los tres. Tal vez sea esa necesidad de contar la historia en orden cronológico, de seguir un guión y marcar el paso de los años, lo que haya llevado a Cronenberg a contarnos más el qué pasó y cuándo, que el porqué. Quizás haya sido el miedo a adentrarse en la ficción, el temor a suponer e imaginar demasiado, cuando se trata de una historia real, donde es posible documentarse y tratar de limitarse a unos hechos que son lo que son.

El largometraje quiere llevarnos a las profundidades más oscuras de la mente de Sabina, que descubramos sus deseos, sus fantasías, sus miedos... Y son los deseos, los miedos y las frustraciones de Jung los que acaban saliendo a la luz. Mientras tanto, somos testigos de la relación de Jung y Freud desde que se conocen hasta que deciden ponerle fin y de cómo Sabina interactúa con los dos, aportando sus propias teorías.

Cronenberg ha vuelto a marcar otra película con la dosis de instintos y pasiones que tan bien emplea, pero si consideramos el mundo infinito de posibilidades que ofrecía el tema del psicoanálisis a la hora de desnudar, destripar y estudiar en profundidad personajes, la verdad es que esperaba que llegase un poco más lejos en su inmersión en universos freudianos.



martes, 9 de noviembre de 2010

Mis tardes con Margueritte. La ternura de Camus


Francia. 2010

Hay películas que dejan buen sabor de boca cuando uno sale del cine. Estamos ante una de esas.
Parece que al ir a ver cine francés el espectador se prepara para un derroche de extravagancia, cigarrillos, desnudos y rarezas. No es el caso, no se engañen.
Mis tardes con Margueritte es una comedia que entra fácil y se digiere sin problemas. Algunos dirán que es un drama aderezado con toques humorísticos, pero la presencia apabullante de Depardieu garantiza esa hilaridad sutil que siempre acompaña al actor en cada escena del largometraje. Incluso los momentos dramáticos se visten de humor negro gracias al ingenio del protagonista.
Depardieu encarna a Germain, un agricultor simplón que disfruta de la vida sin mayores pretensiones. Siente que le robaron la infancia; nunca conoció a su padre y su madre se mostró fría y distante cuando él era un niño. Ahora es un hombre adulto que cuida a sus amigos, ama a su novia y se apasiona con su huerto, pero su vida cambia la tarde en la que conoce a Margueritte. Ella es una anciana frágil y cultivada que descubrirá a Germain el placer de la lectura. Poco a poco entablan una curiosa amistad que les llevará a una simbiosis de la que los dos resultan altamente beneficiados.
Mis tardes con Margueritte es una historia de ternura, de sentimentalismo, de amor. Uno se acaba enamorando de sus dos protagonistas, le cautivan sus debilidades, le conquista su humanidad. Curiosamente es Albert Camus el autor con el que Margueritte va llevando poco a poco a Germain a su terreno. De manos de su particular nihilismo o filosofía del absurdo, los protagonistas entablan una relación basada en el apego y el cariño.
Cierto es que la cinta destila sentimentalismo en exceso y cierto es que el guión está hilado de manera clásica y previsible. Aún así, es una película que se ve con gusto, se disfruta y entretiene, que es al fin y al cabo, el propósito del Séptimo Arte. Una buena opción para tardes de domingo

viernes, 11 de junio de 2010

Fish Tank. Vidas marcadas

UK. 2009

Fish Tank es una de esas películas que no tiene mayor pretensión que la de contar una historia. Es por ello, precisamente, por lo que la historia funciona. No basa su éxito en la participación de estrellas mediáticas, sino en la aparición personajes creíbles y en las pequeñas miserias de una realidad mundana.
En este acuario en el que Andrea Arnold se empeña en sumergirnos, encontramos a Mia, una quinceañera solitaria que sueña con bailar.
Mia vive con su joven madre y su hermana pequeña, asfixiada en un ambiente de alcoholismo y desidia. Su madre es una mujer maltratada por una vida sin futuro que se refugia en un círculo de evasión, en el que lo primero que olvida son sus propias hijas. Los cambios llegan de la noche a la mañana, cuando se queda a dormir en la casa su nuevo novio, Connor, un joven agradable que guarda demasiados secretos y quien despierta en Mia una atracción especial.
Aunque la trama debería dejarnos un sabor de boca a desesperanza, no lo hace. Las vidas de todos los personajes son una ruina, un fracaso, el pánico a mirar de frente hacia delante, pero aún así, todos y cada uno de ellos son fuertes, a su manera e incluso en mitad de la pobreza mediocre de su día a día, hay cabida para el humor, el afecto y, en cierto modo, la ternura. Se sobrentiende una aceptación sabia y resignada de las posibilidades que el destino nos brinda desde la cuna. No hay milagros, no hay cuentos de hadas, pero no por ello la vida pierde su valor. La vida sigue, a pesar de todo. Aún cuando creemos que nuestros sueños han muerto, el curso de la vida nos arrastra con él, con todo lo bueno y lo malo que conlleva.
La historia de Mia es una lección de realidad.
Se ha comparado a Andrea Arnold con Ken Loach y tal vez los dos compartan cierto gusto en mostrarnos la cara menos amable de la sociedad británica sin caer en el morbo fácil de exhibir sin más los tópicos del sexo, las drogas y el alcohol. Si es que el segundo una vez nos enseñó que los dulces dieciséis no eran tan dulces, la primera nos cuenta que los quince, pese a ser amargos, no lo son tanto...



jueves, 29 de abril de 2010

Alicia en el país de las maravillas. Lo efímero de un sueño


USA. 2010

La combinación prometía. Eran muchos los que esperaban con ansia ver la mágica interpretación de los mundos subterráneos de la Alicia de Carroll por un siempre inspirado Tim Burton.
El reparto seguía prometiendo, desde una rubísima Anne Hathaway, pasando por Helena Bonham Carter y rematándolo todo con el talento de un excéntrico Johnny Depp.
Para ser honestos, la película tenía material de sobra para convertirse en una auténtica historia mágica capaz de lograr que muchos volviéramos a una infancia que ya creíamos perdida. Sin embargo, el resultado final no hace más que dejarnos a medio camino de ese viaje prometido.
Alicia es interpretada por la actriz australiana Mia Wasikowska. He de reconocer que me encanta. Adoro su gesto pícaro e infantil, su sonrisa ingenua, su mirada de sorpresa... Está increíble, todo un descubrimiento de talento a raudales. La joven Alicia vuelve al País de las Maravillas, a los 19 años de edad, buscando una vía de escape a los dilemas que le presenta la edad adulta. Este nuevo viaje de Alicia está inspirado en una segunda parte del libro de Carroll, titulada "Alicia a través del espejo". Aquí nos encontramos con los mismos personajes y una disputa por el trono que ostenta la Reina de Corazones, en la que se supone que Alicia ha de tener un rol heroico. Sin ser capaz de discernir con claridad si se trata de un sueño o algo real, Alicia trata inútilmente de despertarse, mientras una serie de personajes familiares insisten en ayudarle a cumplir su destino. Entre ellos destaca un histriónico Johnny Depp, encarnando al sombrerero loco, cuya sabia enajenación guiará a la joven en aquel submundo de ensueño. Otros personajes, en cambio, parece que participan en la trama por obligación, como el Gato de Cheshire, cuya presencia debía tener más peso pero termina dejándonos completamente indiferentes.
Es una pena, pero el sello Disney ha coartado en demasía las posibilidades imaginativas que de una obra de tal calibre se podían esperar. La historia no deja de ser un cuento Disney a la nueva usanza, con sus buenos, sus malos, su conflicto, su desenlace y su moraleja, por si alguno no nos hemos enterado aún o somos tan cortos que no sabemos sacar el mensaje de la historia. Tal vez se trate de rentabilizar el film al máximo haciéndolo apto para todos los públicos, pero aquí no les salió tan bien como con Up! Esperaba una Alicia compleja, para adultos y me he encontrado con una megaproducción de Disney espléndidamente realizada pero con poco nuevo que ofrecer a parte de un buen trabajo actoral y la marca estética de Burton.
La historia que muchos aguardábamos se quedó en un sueño que a veces creemos atisbar durante los 108 minutos que dura el largometraje, pero que no llegamos a paladear del todo, por más que nos pese.



jueves, 18 de marzo de 2010

El secreto de sus ojos. Miradas sin engaño


Argentina. 2009

Hay miradas que no engañan. Por mucho que intentemos mentir, que controlemos el ritmo de nuestra respiración y la velocidad de nuestros latidos cardíacos, el brillo de nuestros ojos nos delata. Es por ello que hasta los jugadores más avezados de póquer se cubren con gafas oscuras. De nada sirve el autocontrol si aquel que se sienta en frente de nosotros sabe leernos la mirada.
Campanella volvió a la gran pantalla con otra historia magistral. Hace ya más de una década que vi en el cine "El mismo amor, la misma lluvia" y la química entre Darín y Villamil me sigue emocionando. Son dos actores de escuela que saben hablar con la mirada, con el gesto y eso es fundamental para una película como esta.
"El secreto de sus ojos" es una historia bien construida y bien rematada, como un traje que se hace a medida. Cada detalle tiene su sentido, no hay elementos superfluos que dejen caminos abiertos e inconclusos. No hay lugar para el error, porque el director no lo ha permitido.
Tomando como base un crimen que sucedió hace décadas, Campanella ahonda en lo profundo del ser humano. Los protagonistas, ante todo, son personas, que ríen, sufren y callan lo que no se atreven a decir. El humor es una constante y se revela de forma inteligente y espontánea, pero el sello de la obra son los sentimientos, lo humano.
No es una historia de amor, ni de asesinatos, ni tampoco es una comedia. Es una historia de personas, de esas que gustan porque entran solas y se disfrutan sin darte cuenta. No hay que hacer grandes esfuerzos intelectuales por comprender el arte del autor. El arte se encuentra precisamente en que será apreciada por todos los públicos. Es un arte tan evidente, que no hay que luchar "por entenderlo", basta con ser persona y sentir, haber amado, haber perdido, haber llorado...
Sin lugar a dudas merece el "bravo" que ya obtuvo con el óscar, y es que todas las personas conocidas que fueron a verla me habían dado opiniones positivas.
No hace falta ser un raro para ser un genio del cine. No hace falta que la mitad de los espectadores no te entiendan ni te valoren. No hace falta contar historias sólo aptas para intelectuales. Esto es el séptimo arte.
¡Bravo, Campanella, bravo!

domingo, 7 de marzo de 2010

La cinta blanca. Cuando la inocencia se corrompe desde su origen


Alemania. 2009 (Das Weisse band)

La cinta blanca es un retrato bien logrado de las taras sociales que anuncian la llegada inminente del régimen fascista a una Alemania en puertas de la I Guerra Mundial.
Una sucesión de acontecimientos misteriosos son la excusa para acercarnos a un abanico de personajes cuya construcción resulta ser lo más valioso del largometraje. El reparto es intachable y cada uno de los actores nos transmite con fidelidad esa maldad escondida tras la apariencia de la más absoluta normalidad.
Se utiliza la técnica del narrador para que logremos entrar en escena y nos situemos en una determinada perspectiva.
La imagen es en blanco y negro, con lo que se evitan distracciones superfluas y se consigue una fotografía de gran belleza.
Con ese aire de "historia contada", los habitantes del pueblo aparecen ante nosotros como personas con debilidades y miedos, con angustias y secretos. Son justamente esos secretos los que no voy a desvelar ya que arruinarían toda la trama de la película,
En definitiva, la cinta blanca nos habla de una pureza que no puede existir en una realidad envenenada y los motivos originales o las consecuencias que atañe quedan en un velado segundo plano.

viernes, 1 de enero de 2010

Donde viven los monstruos. Que cada cual mire dentro de sí mismo


Estados Unidos. 2009 (Where the wild things are)

Hay un momento en la infancia en el que las cosas dejan de funcionar por arte de magia. La inocencia se pierde lentamente para dejar poco a poco lugar a los sentimientos de soledad y rabia.
Max se encuentra en ese periodo de su vida. El niño desborda imaginación y no puede soportar la falta de interés por parte de su familia. Es entonces, cuando se escapa al lugar donde viven los monstruos para hacer el salvaje sin problemas.
Al principio, se convierte en su rey y disfruta de la sensación de libertad que consigue, pero el mundo de los monstruos no es tan diferente al de los humanos y Max se da cuenta de que no se puede huir de uno mismo.
La película de Spike Jonze está inspirada en un viejo cuento para niños escrito por Maurice Sendak, del que muchos recordarán su singular iconografía. Esta atmósfera ha sido transferida al largometraje, logrando monstruos que asustan o enternecen, según el momento, en una dualidad tan clara que nos recuerda a la de cualquier ser humano; y es que todos nosotros guardamos un monstruo dentro y nos dejamos llevar por la ira, la envidia, la violencia... Sin quererlo, acabamos haciéndonos sufrir unos a otros y por mucho que busquemos que el orden se imponga, nadie puede evitar el caos que nos vapulea de vez en cuando.
La historia se vuelve lenta en ocasiones, sobre todo al inicio, pero la interpretación del jovencísimo Max Records es casi perfecta y los monstruos están muy bien logrados, ya que no pierden la fidelidad a las ilustraciones originales.
En definitiva, es un cuento para niños que llegará a aburrir a los niños. Se salva la recreación de un ambiente inspirado por una imaginación infantil apabullante y un mensaje que da que pensar mucho más allá de lo que a primera vista aparenta.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Avatar. Alter Ego futurista


Estados Unidos. 2009

No sé porque algunos insisten en evitar spoilers en esta película. No puede haber spoilers. Simplemente, es imposible. Avatar es una fábula de la que ya conoces el final. Los buenos, son muy buenos; los malos, muy malos y la historia ya la has escuchado cientos de veces desde diferentes perspectivas.
Muchos argumentarán que se trata de un festival inacabable de tecnología y efectos
sorprendentes y que en esto, la obra de James Cameron va sobrada, es alucinante, te deja sin palabras. Bien, es cierto, y por ello merece la pena ir a verla. Sin embargo, no puedo evitar recordar la trilogía del Señor de los Anillos y establecer comparaciones. La maestría técnica aunada con el talento imaginativo de Tolkien produce resultados sublimes. A su lado, los guionistas de Avatar (El mísmisimo Director, en este caso) no pueden nada más que darme risa.
Está bien. Ni es un documental, ni se trata de cine de ensayo, pero... ¿No podían haber logrado un relato un pelín más complejo dado que se trataba de la película más cara de la historia del cine? ¿Desde cuándo la forma debe predominar al fondo? Para mí, contemplarlo de esta manera no es otra cosa sino decepcionante.
Los diálogos derrochan moralina americana en un discurso que recuerda la estética de la factoría Disney. De hecho, al poco tiempo de que empezara el largometraje no pude evitar evocar a la esbelta Pocahontas y su amado forastero John Smith. Incluso Pocahontas tiene más mérito en lo que al guión refiere puesto que se decidieron a darle un final atípico e impredecible, alejado completamente de lo que nos ofrecen los cuentos de hadas.
Alguien me decía que lo que nos vendían era un discurso de Al Gore y es bien cierto. El mensaje es ecologista y antibelicista, muy digno en su esencia, pero carente de toda complejidad y reflexión en el modo en el que se nos presenta.
Ahora que estoy llegando al final, me doy cuenta de que mis palabras suenan demasiado duras, y tal vez sea cierto. Hay que ir al cine, y hay que verla. El espectador no se sentirá estafado y pensará que ha hecho bien comprando su entrada. También sentirá que esa historia ya se la han contado antes y no puedo alejar la idea de que la producción más cara de la historia merecía un esfuerzo mayor. Un guión más complejo sí la habría convertido en una verdadera obra maestra y no se quedaría en la traca de fuegos artificiales que al fin y al cabo, es.

domingo, 25 de octubre de 2009

Ágora. Al encuentro de la razón


España. 2009

Ágora es un largometraje que antes de ser visto ya ha conseguido crearte expectativas. En mi caso, varias opiniones diferentes me hacían esperar una historia lineal, repleta de infinitas e inteligentes reflexiones filosóficas. No lo encontré, pero tampoco encontré una decepción.
Ágora trata sobre la vida de Hipatia, a quién su padre crió libre para que su único amante fuera el conocimiento. Hipatia dedica su vida a dar clases a sus discípulos, con los que se cuestiona las verdades humanas y lo que existe más allá de las estrellas.
Mientras tanto, el creciente movimiento cristiano se mueve hacia el fundamentalismo y la intolerancia, exigiendo la aniquilación de los otros tipos de culto que conviven en el Imperio. La creciente tensión llevará la guerra a las calles y provocará la destrucción del tesoro de la Biblioteca de Alejandría.
Hipatia aparece ante nosotros como una mujer apasionada y a la vez racional. Le obsesiona obtener la respuesta a una teoría heliocéntrica que no acaba de llegar a definir del todo. En su búsqueda del conocimiento, rechaza tanto el amor de su alumno Orestes como el de su esclavo Davo.
Hay tres cosas que se echan en falta en Ágora. La primera es una profundización en los razonamientos filosóficos de Hipatia. Aunque se sabe poco de aquella intelectual antigua, Amenábar introduce diálogos comprensibles para párvulos que difícilmente podrían corresponderse con los de la maestra. También existe poca variedad en las localizaciones. Cierto es que la construcción de decorados se ha realizado de manera sublime, pero la magia de Alejandría sólo era capaz de evocarse realmente mostrando algo más de aquel mundo antiguo que queda ahora tan lejano. Y por último, la simplicidad del guión, que podría haberse visto aderezado con un poco más de acción y conflicto en la trama.
Aún así, Rachel Weisz está perfecta y en general, la interpretación de todos los actores es bastante creíble, destacando la de Oscar Isaac, en el papel del prefecto Orestes.
Ágora deja buen sabor de boca, el que puede dejar cualquier producción bien hecha. Es capaz de transportarnos a la magia del pasado con una perfección incuestionable en la manera de ser rodada, pero al final, llegas a sentir que le faltaba algo. Es difícil establecer una comparación en la filmografía de Amenábar ya que cada película tiene una identidad propia muy distinta de las otras, pero desde mi modesta opinión, Ágora es la menos lograda y lo es porque la forma prevaleció al fondo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Gomorra. Vidas paralelas en la ciudad de la perdición



Italia. 2008

Gomorra es la versión cinematográfica de Mateo Garrone, de la novela homónima escrita por Roberto Saviano.
Es fácil adivinar el juego de palabras entre la camorra italiana y la maldita ciudad bíblica de Gomorra. Para introducirnos en la realidad napolitana, Garrone se sirve de varias historias entrelazadas, diferentes visiones de una realidad pervertida y contaminada: Un adolescente que quiere trabajar para la mafia, dos inconscientes que juegan a querer ser poderosos, un sastre explotado que busca mejor fortuna, un cobrador temeroso, un joven con escrúpulos que no quiere vender su alma al diablo...
Son historias distintas, pero con algo en común, su relación con el imperio mafioso.
La vida diaria se ve teñida de sangre con la normalidad con la que amanece y anochece. Algunos aceptan su futuro con resignación, otros se crecen, inmunes al devenir del destino, unos se asustan, otros se rebelan...
Garrone ha querido dotar a su obra de un realismo documental que no siempre consigue.
A veces, el ritmo de la trama resulta pesado, otras veces, la actuación de algunos protagonistas, no del todo convincente.
Aún así, existen momentos lúcidos en la película, en los que el infierno de la camorra se expresa desnudo, con una normalidad apabullante. El horror de una guerra silenciada en la que se vive sin protestar, aunque algunos no lo acepten.
Garrone muestra y denuncia, con mayor o menor éxito, para que el Gobierno de un malogrado Berlusconi, ponga medidas, si quiere y si puede ver otra realidad distinta de las fiestas que frecuenta.

lunes, 31 de agosto de 2009

Revolutionary Road. Senda de desgracias.


USA. 2008

Revolutionary Road es la calle donde el matrimonio Wheeler decidió establecer su hogar.
Cuando se conocieron, ambos compartían el sueño de llevar una vida diferente, lejos de la mediocridad y la rutina del resto del mundo.
April, encarnada en Kate Winslet, aspiraba a afianzar su carrera de actriz tras terminar sus estudios de arte dramático; mientras que Frank (Leonardo Di Caprio) desbordaba optimismo y ganas de vivir.
Pronto los años muestran que la vida nada tiene que ver con nuestros planes. Tras el nacimiento de sus dos hijos, April frustra su carrera y se ve a sí misma convertida en un ama de casa más. Frank, por su parte, termina desempeñando un oficio de empleado en la misma empresa en la que su padre había trabajado toda su vida.
Las repetidas discusiones empujan a Frank a tener una aventura, mientras que April sigue imaginando una vida mejor lejos de Revolutionary Road. Con la esperanza de cambiar de rumbo, April convence a Frank para que se trasladen a París a empezar de nuevo y poder recuperar el espíritu que una vez tuvieron. El cambio de planes logra entusiasmar a la pareja y por un momento parecen capaces de recuperar el amor que ya creían perdido. Sin embargo, las cosas se complican cuando a Frank le ofrecen una promoción dentro de la compañía.
Tras once años de espera, Sam Mendes consigue juntar en la misma producción a Kate Winslet y Leonardo Di Caprio, los inolvidables enamorados del Titanic.
En su día, se valoró más la interpretación de la británica, por lo que en esta segunda ocasión, Di Caprio ha dado lo mejor de sí mismo, consiguiendo llenar de matices la evolución emocional de un Frank incapaz de ver venir las consecuencias de la desilusión. El personaje de April, por otro lado, navega por sentimientos tan distintos como el amor, la decepción, la rabia y la indiferencia y Kate Winslet sabe darle como nadie esa profundidad psicológica que, en este tipo de obra, resulta imprescindible.
Destaca también la actuación de Michael Shannon como hijo de los vecinos, recién salido de un sanatorio mental, pero que aún así, es el único capaz de ver la podredumbre debajo de toda esa apariencia de normalidad.
Revolutionary Road es una historia amarga de desamor y falta de esperanza sustentada por unos personajes sin fisuras y llenos de credibilidad. Obligatoria para cualquiera a quién les gusten las buenas historias, más cercanas a la literatura y más lejanas al cine de acción.

jueves, 6 de agosto de 2009

Déjame entrar. Pacto de sangre


Suecia. 2008.

"Déjame entrar" es una narración poética de la amistad que surge entre un niño y una pequeña vampiresa. Dirigida por el sueco Tomas Alfredson, está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist y la película conserva cierto carácter literario.
Óscar es un niño sensible que vive con su madre a las afueras de Estocolmo. Tiene problemas de acoso en la escuela, donde algunos compañeros de clase se dedican a hacerle la vida imposible. En secreto, fantasea con vengarse y ser capaz de plantarles cara, pero en la vida real no se atreve a hacerlo. Una noche, conoce a Eli, su misteriosa vecina. Eli es una niña de su edad que huele raro y sólo sale por las noches. Entre ellos surge una complicidad especial. Eli parece ser la única que le ayuda y comprende, pero la pequeña necesita saciar su hambre de sangre humana con cierta regularidad y los problemas no tardan en llegar al vecindario.
La condición de vampiro de Eli no impide que la amistad entre ellos crezca y se acaben enamorando. Con la ayuda de Eli, Óscar consigue enfrentarse a sus miedos e inseguridades. Por su parte, Eli encuentra a su primer amigo de verdad en muchos años.
"Déjame entrar" es una historia de vampiros diferente. Se olvida la estética gótica de las narraciones de este tipo, para recurrir a un lenguaje poético teñido de blanco y rojo. Es un delicioso cuento de hadas en el que los protagonistas son dos niños distintos al resto, cada uno a su manera, que plantan cara al mundo apoyándose en su amistad.

miércoles, 5 de agosto de 2009

The visitor. Segundas oportunidades


USA. 2007

Con The visitor, Thomas McCarthy nos invita a adentrarnos en una historia de amistad, supervivencia y segundas oportunidades.
Walter Vale es un profesor universitario que ha perdido la ilusión. Vive una existencia rutinaria y monótona en la que se deja llevar por la abulia. Un repentino e inevitable viaje a Nueva York provocará un cambio de perspectiva en su vida.
Al llegar a su apartamento de Manhattan descubre que un matrimonio de inmigrantes se ha instalado allí, víctima de una estafa inmobiliaria. Tras el desconcierto inicial, se subsana el error y la pareja decide marcharse, pero Walter les ofrece alojamiento hasta que encuentren dónde mudarse.
Los días que Walter convive con la joven pareja despiertan en él facetas que habían permanecido ocultas. Tarek, de origen sirio, le enseña a tocar el yembé y con los ritmos africanos, Vale descubre su verdadera pasión por la música. Cuando la amistad entre ellos empieza a ser más sólida, Tarek es detenido por la policía y le retienen por estar en situación ilegal. Es entonces cuando Vale encuentra una verdadera razón por la que luchar y pone todos los medios a su alcance para evitar una situación que él considera injusta.
Mouna, la madre de Tarek, se muda a Nueva York para estar cerca de su hijo y Walter se implica al cien por cien en su causa y termina finalmente, recuperando la ilusión del amor con Mouna.
The visitor trata de esa segunda oportunidad que busca un inmigrante en otro país. De todos los planes e ilusiones que mete en la maleta, de poner buena cara al mal tiempo, de viajar. También es la segunda oportunidad de los que vuelven a enamorarse, a recuperar la ilusión, a hacer amigos, a apasionarse. Es un canto optimista a la lucha por la supervivencia con el posterior jarro de agua fría que conllevan las taras de una sociedad capitalista mal estructurada y llena de fallos, en la que el reparto de la riqueza sigue siendo un punto de conflicto.
La historia está construida de forma impecable. Destaca la presencia de Richard Jenkins en el papel protagonista. Acostumbrados a verle en roles secundarios, The visitor nos muestra a un Jenkins sobresaliente, que sabe hablar con la mirada y meterse en la piel de un hombre corriente que recupera la ilusión por vivir. Correctísima también Hiam Abbass en el papel de Mouna, como madre sabia y resignada.
A través de sus ilusiones recuperadas nos recuerdan que la sociedad del bienestar no es tan perfecta como nos la vendieron y que el sueño americano no está al alcance de todos.

The Reader. Carente de hipocresías


USA. 2008

La recientemente oscarizada Kate Winslet merece, sin lugar a dudas, tal honor, por el papel que magistralmente va construyendo en la película que nos ocupa.
La historia transcurre en la Alemania nazi, cuando el joven Michael Berg, interpretado por David Kross, se siente enfermo por la calle. Hannah Schmitz (Kate Winslet), una mujer de mediana edad, le ayuda a limpiarse el vómito y le acompaña hasta su casa, donde tiene que pasar meses de reposo hasta que está completamente recuperado. Es entonces cuando el joven decide acercarse a agradecer a Hannah su ayuda y los dos inician una tórrida historia en la que la pasión sexual y el ideal romántico se entretejen en una complicada relación que no es aceptada socialmente. Hannah disfruta pidiéndole a Michael que le lea fragmentos de los libros que él estudia en clase. Los dos se ven subyugados por una pasión irracional y sin futuro, y tras varios episodios de celos y una nueva oferta laboral, Hannah desaparece repentinamente sin decir adiós.
Años más tarde, Michael es estudiante de Derecho y se reencuentra con Hannah al asistir a unos juicios como oyente. Ésta va a ser juzgada, debido a que en el pasado trabajó en Auschwitz, para las SS. Michael se enfrenta a una inquietante desazón motivada por la acumulación de sentimientos contradictorios. Por un lado, sigue apreciando a Hannah, que es la única sincera entre las varias acusadas nazis, pero por otro lado, no puede asimilar los hechos de los que ella es responsable. Ante él se plantea un dilema que le causara innumerables quebraderos de cabeza y marcará para siempre el futuro de ambos.
La trama se desarrolla lenta pero consistente, con varios saltos en el tiempo que pueden desorientar al espectador. Esta lentitud argumental es la que permite la creación de personajes bien construidos con caracteres complicados y emociones creíbles.
Hannah Schmitz es un personaje lleno de matices que hubiera resultado demasiado simple en manos de otra actriz, pero la británica le saca todo el jugo a la compleja carcelera y aún siendo terrible, la convierte en humana ante los ojos del espectador. David Kross, por su parte, realiza una transición más que convincente del enamorado quinceañero al atormentado universitario, desbordando naturalidad en cada minuto del largometraje. El toque final viene de la mano de un Ralph Fiennes, que como siempre, realiza una interpretación impecable de un Michael Berg adulto.
Pero más allá del excelente trabajo actoral, lo mejor de la cinta es la osadía a tratar desde un punto de vista carente de moralina dos cuestiones ya de por sí polémicas: Las relaciones de una adulta con un adolescente y la responsabilidad individual en los crímenes del holocausto nazi. Sólo por este cambio de perspectiva, merece la pena ser vista.

Up! Pixar llega a lo más alto


USA. 2009

La aventura de Disney con Píxar sigue dando buenos frutos. Desde que el gigante de la animación comprara a los genios del 3D en 2006, la política de aunar guiones inteligentes, personajes sólidos y efectos espectaculares permanece vigente.
Ya dejaron boquiabiertos a los telespectadores con Wall-E, en la que la historia de amor entre dos robots llegó a enternecer a grandes y mayores. Ahora Pixar se apoya en un guión más desarrollado, con personajes más complejos y una estructura bien definida.
Carl Fredicksen es un anciano que conoció a su mujer en la niñez, cuando los dos jugaban a ser intrépidos exploradores. En aquellos años, el pequeño Fredicksen le prometió a Ellie, su compañera de aventuras, que le llevaría algún día a las Cataratas Paraíso y allí construirían su casa. Pero los años pasan y los niños crecen, se enamoran, se casan y comparten una vida feliz en Estados Unidos, abandonando el sueño de Suramérica. Cuando Ellie muere siendo una adorable anciana, Fredicksen decide cumplir su promesa y llevar el hogar de ambos al lugar con el que siempre soñaron. En esta aventura le acompañara Russell, un pequeño "boy scout" que pese a ser inoportuno en ocasiones, acabará llegando a conmover al anciano.
La historia se desarrolla con un ritmo trepidante, combinando los guiños de humor con una veracidad indiscutible en la lectura de emociones. Una auténtica obra maestra. Posiblemente, la apuesta de Píxar más volcada en el público adulto, aunque apta sin dudas, para los más pequeños. Una pequeña joya de 99 minutos para toda la familia